Grupos ecologistas y vecinos de Santurtzi mostraron ayer su rechazo al interés de Iberdrola por construir dos módulos de producción de energía eléctrica a partir de la combustión de gas en los terrenos de la vieja central térmica que está siendo desmantelada en las faldas del monte Serantes. La noticia, adelantada por EL CORREO, cayó «como un jarro de agua fría» entre los residentes y los conservacionistas.
Para intentar frenar la que sería la planta más potente de Euskadi, con dos chimeneas de 90 metros, alguno de estos grupos anunció su intención de alegar ante el Ministerio de Medio Ambiente, dentro del plazo legal establecido -se abrió el pasado viernes-. Otro de estos colectivos advirtió de que no dudará en recurrir a la Justicia para que la propuesta sea «definitivamente enterrada». También el alcalde, Ricardo Ituarte, se mostró «impactado» por el hecho de que la empresa presidida por Ignacio Sánchez Galán haya iniciado los trámites administrativos y ambientales requeridos. «Es una desagradable sorpresa», reconoció el regidor.
Nada más conocerla, Ituarte se puso en contacto con responsables de la eléctrica. «Nos dijeron que se trata de una implantación que está en fase de estudio, sin que haya por el momento una firme decisión de instalarla», dijo. No obstante, el alcalde recalcó que el Ayuntamiento permanecerá «muy atento» a la evolución de los trámites ya iniciados. «Analizaremos el proyecto y valoraremos si interponemos alegaciones», sostuvo.
Al igual que Ituarte, la asociación de vecinos del barrio de San Juan no ocultó su desconcierto por las últimas novedades. «No teníamos ni idea», aseguró uno de sus portavoces, que añadió que, «por precaución, no nos pronunciaremos hasta después de habernos reunido». No obstante, algunos de sus socios, a título personal, dejaron patente su oposición: «Si vuelven a levantar una central, sería terrible. Hay casas que están muy cerca y ya hemos soportado durante 33 años las consecuencias de su funcionamiento. No queremos seguir así».
Por su parte, Ekologistak Martxan, Greenpeace, Meatzalde Bizirik y Lur Maitea hicieron pública su «profunda preocupación». Todos coincidieron en señalar que la Margen Izquierda es «una comarca ya muy castigada por proyectos contaminantes de este tipo y calado». También denunciaron «la falta de transparencia» de la iniciativa. Ekologistak Martxan y Greenpeace pusieron el acento en que este tipo de instalaciones «no son necesarias y nos alejan de cumplir los compromisos contra el cambio climático».
Promesas «falsas»
El resto de asociaciones hicieron hincapié en las consecuencias que la iniciativa tendría a nivel local. «No nos pueden vender un proyecto contaminante prometiendo puestos de trabajo en el entorno, porque esto es falso, como se está demostrando con la planta de coke de Muskiz, donde muchos de los obreros son subcontratas que, cuando acaban, vuelven a casa», planteó Sara Ibáñez, portavoz de Meatzalde Bizirik.
Consuelo Elosua, de Lur Maitea, aseguró que su colectivo está dispuesto a recurrir a la Justicia, incluso por la vía penal, para impedir a toda costa que la propuesta de Iberdrola llegue a materializarse. «No se trata de una sustitución sino de una nueva planta y la legislación actual prohíbe que haya instalaciones de este tipo a tan escasa distancia de un núcleo urbano», apuntó.